Santiago ahorró unos años para vivir seis meses en Nueva York, a los noventa días de haber llegado trabajaba de ilegal como mesero en un restaurante del East Village. Más que rápido empezó a vivir su Nueva York.
Tres años antes me había llamado desde JFK haciendo tránsito de Madrid a Bogotá. Yo pasaba un tiempo en un dormitorio de NYU en Canal Street con Lafayette, levantándome todos los días al putrefacto olor de China Town. Una calurosa noche de Julio apareció este amador con la petición de que lo fuera a recoger para pasar una noche juntos en la Gran Manzana. No pude, él no entendió. Dos días después despedí un amigo en la estación de la segunda con Houston y la niña que estaba junto a él saltó a los rieles causándose la muerte. No volví a ver a mi amigo, esa imagen fue su Nueva York por los siguientes meses.
Dos años y medio después Santiago llegó a Nueva York con la excusa de perfeccionar su inglés. Arrendó un pequeño cuarto junto a la ONU en el que vivía con un colombiano inexistente. Peleaban mucho, solo a Santiago le interesaba limpiar y decorar. Yo llegué con la nariz roja por las brisas de diciembre tres años después de esa llamada de afán que recibí en China Town. Nos citamos luego de su trabajo mientras yo salía del SoHo House. No podía creer que finalmente iba a estar con mi amador en Nueva York.
Caminamos como solo se suele hacer en la ciudad de las ratas de verdad, hasta que el cansancio nos atacó a la altura de Union Square. Dormimos y el otro día inició con una película de Basquiat que nunca terminamos. Luego atendimos una misa en inglés, muy ceremonial, y nos fuimos a comer bagel con bacon en un dinner cercano.
En nuestro tercer refill de café Santiago me pidió lo mismo que tres años atrás. Quería que le mostrara mi Nueva York. Lo lleve al rito al que suelo sucumbir cada vez llego a ésta, la que ojalá algún día será más mi cuidad.
La primera parada es Central Park South, al frente del Plaza, fue el primer lugar que conocí de Nueva York en mi primera visita y siempre me recuerda el año en que decoraron la ciudad con vacas.
De ahí recurro a la exploración máxima de mi infantilidad. En el corazón del corazón del mundo inicio mi llegada entrando a FAO Schwarz. Hay algo de ese lugar que me pertenece, tal vez el sueño de tocar un piano de piso cuando por mi edad no llegaba ni a dimensionar NY. Me fascina pasar por la colección de muñecas del segundo piso, me pone a pensar en lo cursi y de mal gusto que puede llegar a ser la clase pudiente conservadora de Estados Unidos, y peor aún, aquellos que la imitan comprando el mismo tipo de muñecas pero por infomercials. La salida del primer piso, que mira el sur, fue mi regalo para Santiago. El se precia de tener entre sus miles de colecciones una de caleidoscopios.
Luego de FAO camino por toda la 5 hasta St. Patrick´s Cathedral para agradecer haber vuelto a la gran ciudad, y donde, dependiendo de mi nivel de aburrición en Bogotá, pido con clemencia una excusa para instalarme definitivamente en la soledad neuyorkina.
Nueva York es para mí silencio, paz y calma. Recogimiento, dimensión, mundo. Observación y vida. Julián, Lulú, Rodrigo, Ana María y Natalia.
¿Cómo es su Nueva York?


4 Comments:
At 01:20,
Eduardo Osorio said…
Para mi también es mundo, es movimiento y sobre todo música... mucha música.
At 07:08,
Anonymous said…
amarilla, gris estoy por seguir su blog. A menudo, demasiado a menudo, me encuentro a mí mismo buscando algo nuevo, un texto delicioso o simplemente bien escrito, una noticia o una pista de su existencia.
Ahí estaré, pendiente.
At 14:00,
alimac said…
La implacable fuerza del agua blanca le devuelve a los transeuntes un poco de su propia calma...
Entre muchas otras cosas eso es para mi NY, así que ahí me identifico con ud. A mí el últmo verano me devolvió mucho de mi propia calma.
De las imágenes que registré, la del agua blanca es la que más me gusta, si quiere verla la invito a mi blog. y si quiere verme la invito a un café!
Un abrazo y le quedé debiendo el miedo infantil...
At 14:52,
Anonymous said…
Para mi es miseria y enfermedad restregandose al lado de lujo e insensatez. Paseate por el South Bronx o por Harlem o por "el alto Manhattan" de los dominicanos... alla tambien cae agua blanca, tranquilidad y paz? Tanto romanticismo es solo un mecanismo para cerrar los ojos a la realidad.
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